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martes, 13 de agosto de 2013

Me quiere... no me quiere...

Mis queridos amigos y amigas, no cabe duda que enamorarse es una de las cosas mas hermosas que hay en este mundo, hasta físicamente hay buenas consecuencias que solo el amor puede lograr en nuestro organismo (y ni que decir del sexo), realmente es uno de los mejores momentos en la vida de las personas.

Pero ojala todo fuera tan simple como enamorarse y ya, en este mundo tan bizarro en el que vivimos, las cosas están cada vez más complicadas en ese tema, las expectativas propias y extrañas son cada vez más altas, sobre todo en un mundo tan superficial como el nuestro y aunque supongo por lo que se de algunas personas que en el mundo “hetero” es casi igual, en el mundo gay la cuestión es un poco más difícil, la mayoría quiere una pareja estable económica y emocionalmente, con pasado superado, grandes aspiraciones, cuerpos perfectos, ropa de marca y tecnología de punta, carro del año, buena educación y gran compromiso social y ambiental, vaya, queremos al hombre o la mujer del siglo y aceptémoslo, solo somos simples seres humanos con cualidades simpáticas que deberían agradarnos mas y defectos de los cuales tenemos mucho que aprender aun.

Y si bien muchos de nosotros nos esforzamos por ofrecer algo bueno a los demás aunque por mas que hagamos jamás seremos perfectos (es mas, algunos jamás seremos normales siquiera), no deberíamos tener conceptos tan alejados del piso en el que nos encontramos, pero bueno, supongamos, que encontramos lo más parecido a lo que queremos (mucho mejor si nuestro estándar es mucho más realista) conoces al chico o chica en cuestión, te agrada en casi todos los aspectos, sientes que “esta vez si es el bueno” como seguro muchos hemos dicho más de una vez, te agradan sus defectos (aunque no deberíamos confiarnos pues estamos algo cegados por el enamoramiento) y entonces nos topamos con el conflicto mas grande… ¿Seremos correspondidos?

Al menos para mi ese es uno de los grandes conflictos con el que siempre me topo y por mas docenas de flores que compres para el “me quiere… no me quiere…” nunca podremos saber que es lo que pasa por la mente y el corazón de la persona en cuestión, a veces creo que este punto del proceso es el peor, en el que mas nos saboteamos y en el que si no controlas tus nerviecitos podrías arruinar todo.

Como saben, solo escribo de lo que me pasa, y esta vez no es diferente… si bien hay alguien que me agrada y que logro captar mi atención (aunque pocos logran mantenerla) la verdad es que la incertidumbre me tiene un poco conflictuado, por que por un lado aunque me siento listo para embarcarme en una relación estable, hay muchas cosas en mi vida que requieren mi tiempo y dedicación, pero siempre existe cierta necesidad de dar amor y recibir un poco y cuando te topas con la persona que consideras que podría ser el objeto de tu afecto, esperas que esa persona también quiera que tu lo seas para el o ella y que eso haga que dejes a un lado tus dudas y temores, pero hasta que no diga que también siente lo mismo ¿Qué debes hacer tu?  ¿Decirle algo? ¿Esperar? ¿Esperar que? ¿Qué desaparezca como algunos ya lo habrán hecho antes? ¿Esperar a que confiese su interés por ti? ¿De cuanto tiempo debe ser la espera?


En este momento lo único que se es que no quiero lastimar ni salir lastimado de ningún lugar y bajo ninguna circunstancia, pero también se que se debe luchar por lo que se quiere ¿Qué haces tu en esa situación? ¿Qué estas haciendo diferente de otras ocasiones para que de verdad funcione?



jueves, 20 de junio de 2013

¡Aléjate de mi bicicleta!

Mis querid@s amig@s, ahora que estoy algo desocupado me decidí a escribir un poco y aunque tenia muchas ganas de hacerlo me costo bastante trabajo retomar este hábito que yo consideraba fácil y fue precisamente pensando en esto que recordé una historia sobre lo fácil que es para algunas personas hacer lo incorrecto, pero déjenme explicarlo mejor.

Seguramente todos han tenido a un amigo o amiga a quien le cuentan absolutamente todo (hasta lo que no deberíamos), pues yo no soy la excepción, tenía a este amigo al que le contaba cada cosa que me pasaba, especialmente cuando de cuestiones de amor se trataba y a veces creo que no debemos decirlo todo.

Recuerdo haberle contado lo atraído que me sentía hacia un chico que estaba de prueba en donde ambos trabajábamos y cuando la timidez me ganaba el me animaba a acercarme y hablarle, el chico en cuestión no tenía muy buena fama pero aun así me agradaba (creo que era mas bien mi necesidad de salvar almas perdidas), Un día mientras hablaba con este chico menciono que mi amigo lo había visitado en su casa, claro esta que me sorprendí pero no quise pensar mal de mi amigo aunque fue muy difícil no hacerlo cuando supe que no solo había pasado una vez y que mi amigo no me había contado nada y creo que no quise preguntarles más por miedo a obtener detalles de lo que había pasado (por aquello de la fama).

Al chico ni siquiera lo contrataron y solo lo veía de vez en cuando si coincidíamos en algún lugar, pero mi amigo siempre me decía que me enviaba saludos… supongo que seguían frecuentándose. A pesar de que esta historia se repitió por lo menos tres veces con el mismo amigo (pero diferente chico de mi interés), jamás deje de considerarlo mi amigo porque creo que no lo hacia con afán de lastimarme, solo pienso que no sabia diferenciar sus gustos de los míos o que no era muy consciente de que no se deben “pedalear bicicletas ajenas” y menos si son las de tus amigos, lamentablemente mi amigo ya no esta en este plano y nunca pude preguntarle porque lo hacía.

La vida me llevo a encontrarme en el lado opuesto de la historia, hubo un ocasión en que conocimos al mismo tiempo a un par de chicos y aunque ambos me parecieron atractivos, me deje llevar por mi lado superficial y no quite la vista del mas atractivo de los dos, según mi amigo a él le había gustado el otro, pero jamás paso nada entre ninguno de nosotros, hace poco me tope de nuevo con el que en ese momento me parecía menos atractivo.

La verdad es que es un chico realmente interesante, inteligente y responsable, su sonrisa me encanta y aunque coincidimos poco, siempre tiene una palabra linda y amable para mi (y yo trato de corresponder a eso) pero por alguna extraña razón no puedo evitar pensar que el simplemente es “La bicicleta” de mi amigo y que no tengo derecho a pensar en él como una opción y bueno, quizá me tarde tanto en pensar en eso que además ya tiene una bonita relación con alguien lo cual lo hace definitivamente, “la bicicleta intocable”.

Y claro, también me ha tocado ser otra pieza de este juego y sentir que el amigo de alguien con quien salía mostraba demasiado interés en mí y aunque recibí un par de invitaciones a salir jamás acepte ni una por el simple hecho de sentir que la intención no era simplemente amistosa. No sé, supongo que yo tengo un poco más claros mis límites de lo que mi amigo los tenía y debo confesarles además que yo realmente jamás aprendí a andar en bicicleta (y es en serio)

¿Les ha pasado? ¿De que lado de la historia han estado? ¿Por qué creen que mi amigo actuaba de esa forma?

P.D. acepto sugerencias de temas

Un fuerte abrazo.
Julián.