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miércoles, 22 de julio de 2015

Reconstruyendome a mí mismo

Mis queridos amigos y amigas, desde hace un buen tiempo no me dedicaba a escribir de esta forma (que no quiere decir que no esté trabajando en otros proyectos escritos), porque es una forma muy personal y creo que no estaba dispuesto a abrir la puerta a mis emociones ni para mostrarlas, ni para dejarlas salir, pero creo que tampoco me permitía que entraran nuevas, creo que sobre todo era porque estaba enojado y cuando uno está enojado no puede pensar con claridad en las palabras correctas, no quería hablar desde las heridas y el dolor para despotricar en contra de alguien o de mí mismo y ustedes saben que siempre me ha gustado obtener una lección de mis experiencias de vida, pero claro, el tiempo pasa y las aguas se amansan, por lo que creo que llego el tiempo de escribir.

Siendo honesto sabemos que nunca he sido muy hábil para las cuestiones amorosas, no he tenido mucha suerte pero también me he divertido mucho con la falta de esta, pues me gusta ver la vida de una forma positiva y divertida, pero llega un momento en la vida en el que uno es propenso a sucumbir ante las presiones sociales y a mí me llegó el momento, comencé a sentir que ya era tiempo de encontrar a alguien con quien compartir mi vida, el año pasado tuve un par de “encuentros” o incluso algo como “reencuentros” con personas que no buscaban lo mismo que yo y al final de esas historias me encontré emocionalmente muy lastimado.

No quiero hablar mal de nadie, simplemente esas personas tienen una forma distinta de ver la vida y de tratar a las personas, yo aposté demasiado, sobre todo por una persona en específico y al final me sentí usado, el problema no fue que esa persona fuera tan buena o tan mala, en realidad y espero no sonar grosero, esa persona era irrelevante, pudo tratarse de cualquiera y hubiera pasado lo mismo, yo quería más, yo quería algo distinto, yo me había prometido que sería el último intento y al no funcionar de la forma en que yo quería mi mente se fue por el lado incorrecto, comencé a pensar que era por cuestiones físicas, porque no era lo suficiente para esa persona y muchas otras cosas que golpeaban mi autoestima que aunque pueda ser la causa no me hace menos valioso a mí y fue entonces cuando me frustré, me enojé y me permití salir lastimado.

Creo que siempre es muy importante saber lo que queremos e ir por ese objetivo, pero también es muy importante (quizás más), saber qué es lo que quiere la otra persona, muchas veces, como fue mi caso, me topé con gente a la que no le importan los sentimientos de los demás, por sus propias inseguridades e inmadurez, pero no fue esa persona la que me lastimó, fui yo quien le permitió hacerlo y por eso estaba enojado, por dejarme llevar por presiones absurdas en lugar de por mi inteligencia, por negarme a ver que aunque esa persona vale mucho, no valía mucho para mí.

Nunca debemos dejar de pensar en nuestra seguridad, nada vale la pena tanto como para dejar que te rompan en pedazos, hoy sé eso, hoy enfoco mi energía a cosas mucho más positivas y productivas, he tenido que reconstruirme, alejarme un poco de las personas en ocasiones para conseguirlo y de paso, hasta me deshice de otras situaciones y personas que representaban peso muerto en este viaje, lo solté todo y me quede sólo conmigo mismo, como debía ser desde el principio, estoy trabajando en proyectos de vida mucho más personales, mucho más internos.

No les negaré que aún tengo miedo y que prefiero mantenerme al margen de las cuestiones del corazón para dedicarme a otras cosas como mi desarrollo académico, no les negaré que prefiero no involucrarme con nadie hasta que me recupere totalmente, aunque me tarde la vida entera en hacerlo, que a veces necesito satisfacer las necesidades afectivas pero creo que más vale hacerlo desde mi alma, consintiéndome a mí mismo y creciendo por mi cuenta, jamás dependiendo de otra persona para ser feliz, hoy tengo mi corazón sano, aun con muchas cicatrices pero sé que con el tiempo se van a borrar.