Se ha producido un error en este gadget.

lunes, 10 de febrero de 2014

De amos y mascotas... humanas

Mis queridos lectores y lectoras, no se que piensan ustedes al respecto, pero a mi nunca me han gustado las relaciones sadomasoquistas (que ahora están tan de moda gracias a/por culpa de “50 sombras de Grey”, que por cierto dicen los que saben que fomenta la violencia en la pareja y el machismo, cosa que me desagrada pero no me meteré en ese tema por que alguien que me importa mucho terminará odiándome por eso) y sobre todo nunca he entendido cuando uno de los integrantes se comporta como el amo y el otro como mascota llegando incluso a usar mascaras de piel que simulan caras de gato o perro.

Pero siendo tan honesto como me gusta ser con ustedes, creo que no lo entiendo solo a un nivel sexual, pues descubrí que buena parte de mis relaciones humanas las he basado en ciertos conceptos propios de la relación “dueño-mascota” y se que suena exageradamente grosero, por eso decidí escribir esto para explicarlo mejor y ver si realmente puede entenderse mejor mi idea.

En primer lugar, la mayoría sabemos como se entrena en muchas ocasiones a las mascotas, se usa la técnica de “premio y castigo” y es justo esa misma técnica la que yo aplico a mis relaciones amorosas… ya se, ni que tuviera una distinta cada semana, pero aun así, cuando llega a pasar, recurro a este método.

Básicamente consiste en que, si la persona que te gusta o que intenta conquistarte a ti se esta comportando bien, te trata bien y responde de buena forma a lo que tu haces por el o ella, pues se merece un premio y entonces al menos yo, comienzo a ser mas cariñoso, dejo que entren más en mi vida, soy mas detallista, mas entregado y todo eso, pero claro, si esa persona se empieza a confiar y deja de responder bien, deja de hacer lo que le toca para que la relación funcione por que ya te siente seguro o segura, hay que castigar a esa persona (¡deja de enrollar ese periódico, me refiero a otro tipo de castigo!) si no devuelve tus llamadas, si no responde al cariño y amabilidad entonces deja de buscar a esa persona, dale a entender que se esta portando mal y que puede perderte, deja de rogarle que se porte bien y ponle un castigo ejemplar para que aprenda que o se aplica o te consigues a alguien más.

La otra parte de mi vida en la que recién descubrí que me pasa lo mismo que con las mascotas es con los amigos, se dice que el mejor amigo del hombre es el perro y a mi ¡No me gustan los perros! Creo que eso refleja el porque de mis amistades tan escasas, mi mascota ideal es un gato, independiente al que no tengo que cuidar realmente, no requieren tantas muestras de cariño, juegan mucho, tienen carácter y si yo no estoy no se van a morir ni de hambre ni de tristeza y así es como me gustan los amigos.

Pero claro, de pronto recuerdo que aunque esa es mi mascota ideal, no tengo un gato, tengo una perra que sin querer se volvió mía,  ninguna de los dos lo decidió así, fue la vida y ambos lo aceptamos, pero no quiero tener otra nunca más… ¿Por qué? Pues por que se que tarde o temprano llegará el día en que ella muera (o incluso yo antes que ella) y creo que ambos sufriremos mucho si el otro muere y concluí que esa es la razón por la que nunca me quedo tanto tiempo con la gente como para encariñarme y cuando eso llega a pasar no lo hago por decisión propia sino que se lo dejo a la vida y gracias a eso tengo pocos pero amigos de corazón, aunque la mayoría ya no estén cerca física o espiritualmente.

No cabe duda que la forma en la que nos relacionamos con otros seres vivos, refleja buena parte de nuestro comportamiento dentro de las relaciones humanas…