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viernes, 14 de abril de 2017

Recordando amigos y amores...

Mis queridos amigos y amigas, esta semana que está casi por terminar ha sido una semana extraña para mí, ha sido una semana llena de recuerdos que para quien ha abierto alguna vez la puerta emocional que lleva hacia ellos sabe que se desbordan y no hay forma de controlarlos, lo llenan todo, como abejas en un panal al que acabas de molestar salen descontroladas y van sobre lo que encuentren cerca, así más o menos me sentí estos días.

Todo comenzó el domingo pasado, me desperté muy temprano e intenté volver a dormir, cosa que me costó mucho trabajo y cuando lo logré, tuve un sueño muy extraño, soñé con uno de mis mejores amigos, quien perdió la vida hace 6 años, pero lo impactante de ese sueño es que él estaba muy serio y yo lo recuerdo siempre feliz, por lo que comencé a preocuparme y a pensar mucho en él, en las cosas que vivimos juntos y bueno, los demás recuerdos se desbordaron también.

Y es que pensar en el gran amigo que perdí, recordar los momentos invaluables que pasé con él, la forma en que disfrutamos nuestra compañía hizo que la balanza de la amistad tuviera algunos desajustes pues en los últimos meses me he puesto a revalorar lo que la amistad es para mí, lo que quiero dejar en mis amigos cuando no esté más en este plano, lo que me quiero llevar de ellos, la forma en la que los quiero acompañar en su vida y también la forma en que quiero que me acompañen y llegué a la conclusión de que hace tiempo que no siento amistades de verdad en mi vida y eso es algo triste.

No quiero decir con esto que los amigos que tengo no sean valiosos o que no los quiera, sino que creo que cada uno está en caminos muy distintos, el mío quizá sea una búsqueda y un cambio constante y hasta inestable si así quieren verlo y tengo la impresión de que ellos van hacia rumbos muy distintos, a veces me da por pensar que son mis amigos más por costumbre o cuando necesitan algo, cuando quieren que los divierta o cuando quieren a alguien que esté de acuerdo con ellos y que han dejado de ver lo que soy y lo que necesito.

Claro que como dije antes, los recuerdos caen en montón, son esos pandilleros emocionales que te asaltan en grupo y te quitan todo lo que tienes, te dejan desnudo, vulnerable y golpeado si te descuidas o si les pones mala cara, yo lo hice, con los recuerdos amorosos que son los que más problema me dan y quedé más que golpeado.

Ver fotos en Facebook o instagram de las personas que quisiste alguna vez no ayuda, al contrario, tortura. Pero a veces es inevitable hacerlo, quieres saber cómo están, si han cambiado, si son felices sin ti, si su nuevo novio es más feo que tú o si se pusieron gordos, tortura aún más verlos felices, con su pareja, logrando cosas… pero de pronto, también descubres que tortura a nivel interno, pero al mismo tiempo te da tranquilidad, te hace pensar que merecen ser felices y que te encantaría tenerlos enfrente para decirles “me da gusto que seas feliz” (espero que no sean de los que fingen sus fotos en redes sociales para aparentar), yo realmente espero que sean felices, igual que espero esos para mis amigos a pesar de que los evite.

Es muy fácil pensar que los recuerdos no son más que conexiones sinápticas, anclajes emocionales que nos ayudan a sobrevivir a muchas situaciones similares que se nos van presentando, porque aunque lo sean, también son una forma bonita de mantenerte en contacto con gente que ya no está en tu vida de alguna forma, así que, una vez que pasas por el drama de sentirte mal, de llorar si es necesario y comienzas a poner de nuevo los recuerdos en el lugar que les corresponde, tu alma y tu mente comienzan a tener paz, comienzas a recordar las cosas buenas, a desechar las cosas malas, cambiando de lugar recuerdos que creías que pertenecían a una categoría porque te das cuenta, ahora que lo ves de lejos, que no eran tan buenos o tan malos recuerdos como creías.

Lo bueno siempre llega al final de estos momentos complicados pues todo tu ser se va modificando con esa revisión y limpieza que haces al baúl interno de los recuerdos, te das cuenta que tanto tú, como tus amigos (o ex amigos) y tus antiguos amores ya han dejado de ser lo que eran, esos lapsus de recuerdos y modificaciones te ayudan a ver lo que realmente quieres para ti.

Hoy sé que quiero amigos que se interesen por mí y que me interesen a mí, que me busquen porque quieren pasar tiempo de calidad conmigo, sin hipocresía, sin hostilidad hacia otros, sin querer que yo los acerque a algo que les interesa, sin más que el gusto de compartir momentos conmigo porque eso es lo que yo les ofrezco, sé que las personas que quise ya están en un lugar diferente en mi vida porque tanto ellos como yo decidimos que así fuera y sé que hay muchas cosas que recuerdo de ellos que no quiero en alguien a quien le comparta algo tan personal como lo es el amor que puedo sentir y entonces me doy cuenta que mi búsqueda personal va dando frutos.


A principios de la semana tuve miedo a los recuerdos, hoy estoy feliz de haber pasado esta semana en mi exilio personal con ellos. Nunca le tengas miedo a los recuerdos que se salen todos de golpe del baúl, lo hacen porque en el fondo hay un espejo en el que te puedes ver a ti mismo, a través de tu historia para saber quién eres hoy.

Un abrazo.
Julián García.


sábado, 25 de febrero de 2017

Nada dura para siempre

Mis queridos amigos y amigas, sé que los tengo muy abandonados pero entenderán que mis nuevas actividades me dejan poco tiempo de inspiración pero tal como lo dice el título, nada dura para siempre, ni siquiera el abandono en el que los tengo y es que esta noche me puse a pensar en todo aquello que pasa casi de manera efímera por nuestras vidas e incluso como nosotros mismos pasamos brevemente por la vida de los demás.

Muchas veces usamos la frase que da nombre a esta publicación como algo negativo, pesimista y capaz de acabar con la esperanza de cualquiera que esté dispuesto a soñar con algo que dure para siempre, un amor, una vida o un sentimiento, pero también hay cosas negativas de nuestra vida o hasta de nosotros mismos que no van a durar para siempre.

¿Cuántas veces hemos sentido que ya no podemos luchar más? Estoy seguro que ustedes igual que yo muchas más veces de las que nos gustaría aceptar y al final encontramos nuevas razones para continuar porque nada dura para siempre. Hace poco me sentía algo confundido respecto a cuestiones sentimentales por dos personas que jamás me han querido ni me van a querer y la verdad es que lo sufrí bastante pero a final de cuentas, logré soltarles.

Por otro lado me puse a pensar en todas aquellas relaciones tóxicas que había en mi vida, no sólo estos dos chicos estaban ahí causando situaciones tóxicas, también lo hacían algunas personas de mi familia y hasta algunos amigos (si, aun los considero amigos). Porque algunas veces creo que no nos damos cuenta de qué es lo que nos hace tóxicos.

Aunque creo que todos podemos identificar fácil a esas personas que nos desgasta con su negatividad, con sus comentarios groseros hacia los demás, con su incapacidad de amar, es muy fácil también contagiarnos de su toxicidad y considero que es muy importante saber poner límites, aunque eso incluya alejarte totalmente de un grupo de personas porque dejas de soportar sus comentarios negativos, la forma en que se critican los unos a los otros, la forma en que manipulan a otros para que hagan lo que ellos quieran y eso no es lo que al menos yo quiero para mi vida.

Así que me propuse desintoxicarme totalmente, aunque eso signifique no ver más a la gente que te hizo caer en su lugar desde el principio o al menos no por el momento, porque estar cerca de estas personas debilita tu capacidad de protección y comienzan a afectarte las cosas que dicen y empiezas a actuar como ellos, sé que suena drástico pero preferí cortar de raíz con todo eso. Amores, amigos, familia, da igual, no importa lo que piensen de mí no los quiero en mi vida en este momento.

No digo que jamás los vaya a volver a ver o a hablar con ellos pero en este momento no tienen espacio en mi vida, estoy seguro que la próxima vez que nos veamos todo será mejor, quizá porque tengo demasiada fe en la humanidad y creo que algún día van a madurar y si no lo hacen volverán a salir de mi vida y cada vez serán menores y más breves sus participaciones hasta que queden en el olvido pues ni aunque sean mis amigos los quiero tan cerca que se sientan con la confianza de causar daños.


Tampoco digo que mi consejo es que dejen de hablarles, pero sí que pongan límites sin importar lo drásticos que puedan parecer ustedes, pues lo más importante es que cada uno intente mantener su alma y su mente libre de estas personas tóxicas, pero sobre todo que aprendamos a dejar ir lo dañino, así se trate de situaciones, personas, etc. Para que ni eso ni nada de lo malo que hay en nuestras vidas  dure para siempre y para que podamos tener todo el tiempo el corazón barrido, por si alguien con buenas intenciones quiere llegar a ocupar parte de él.

Un fuerte abrazo.
Julián.